miércoles, 22 de mayo de 2013

El Neurótico

 
 
EL NEURÓTICO

El neurótico es por definición una persona cuyas dificultades hacen que su vida presente sea un fracaso. Además, para nosotros, es una persona que está crónicamente dedicada a autointerrumpirse, que tiene un sentido de la identidad inadecuado (y por lo tanto no logra distinguirse a sí mismo del resto del mundo), que tiene medios inadecuados de autoapoyo, cuya homeostasis psicológica está descompuesta y cuyo comportamiento es el resultado de esfuerzos mal dirigidos orientados a lograr el balance.
Desde ya podemos ver lo que tiene que hacerse dentro de este esquema general. El neurótico encuentra difícil participar plenamente en el presente, le interfieren sus asuntos inconclusos del pasado. Sus problemas existen en el aquí y ahora, y sin embargo muy frecuentemente hay solo una parte de él aquí como para encararlos. Mediante la terapia debe aprender a vivir el presente y sus sesiones terapéuticas deben ser sus primeros ensayos en esta tarea. Por lo tanto, la terapia gestáltica es una terapia del "aquí y ahora", en que le pedimos al paciente que dirija toda su atención de lo que está haciendo en el presente, durante el curso  de la sesión, aquí y ahora.
La terapia gestáltica antes que una terapia verbal o interpretativa, es una terapia vivencial (experiencial). Le pedimos a nuestros pacientes que nos hablen de sus traumas y sus problemas en las remotas áreas del pretérito y los recuerdos, sino que revivencien sus problemas y sus traumas -que son sus asuntos inconclusos en el presente- en el aquí y ahora. Si el paciente ha de cerrar alguna vez el libro de sus problemas del pasado, lo hará en el presente. Pues debe tomar conciencia que si sus problemas realmente son cosas del pasado, ya no serían problemas, y ciertamente no serían del presente.
Además, como terapia vivencial, la técnica gestáltica exige del paciente que se vivencie a sí mismo lo más posible y que se vivencie tan plenamente como pueda en el aquí y ahora. Le pedimos que se de cuenta de sus gestos, de su respiración, de sus emociones, de su voz y de su expresión facial, tanto como de sus pensamientos más apremiantes. Sabemos que mientras se de cuenta de sí mismo, más aprenderá acerca de lo que es él mismo. A medida que vivencian los modos en que se evita el "ser" ahora -los modos diversos como se interrumpe- también comenzará a vivenciar el sí mismo que ha interrumpido.

Fritz Perls: <>

Terapia del Aquí y Ahora

 
 
EL NEURÓTICO Y LA PSICOTERAPIA GESTALT

En el énfasis de la psicoterapia ortodoxa está implícito el punto de vista que el neurótico es una persona que una vez tuvo un problema y que la resolución de este problema pasado es la meta de la psicoterapia. Todo el enfoque al tratamiento a través de la memoria y el pasado apuntan hacia esto, lo cual corre directamente en sentido opuesto a todo lo que vemos acerca del neurótico y la neurosis. Desde el punto de vista gestáltico, el neurótico no es meramente una persona que una vez tuvo un problema, es una persona que tiene un problema continuado, aquí y ahora, en el presente. Aunque tal vez hoy se comporta de este modo "porque" algunas cosas le ocurrieron en el pasado, sus dificultades de hoy se relacionan con el modo como se comporta hoy. No se lleva bien, en el presente y, a menos que aprenda a resolver los problemas a medida que surgen, tampoco será capaz de llevarse bien en el futuro.
El objetivo de la terapia debe ser entonces darle al paciente los medios con los cuales pueda resolver sus problemas actuales y cualquiera que pudiera surgir mañana o en el futuro. Esa herramienta es el autoapoyo y esto lo logra enfrentándose consigo mismo y con sus problemas con todos los medios a su alcance en el momento, de inmediato. Si logra llegar a darse cuenta plenamente en todo instante de sí mismo y de sus acciones en todos los niveles -fantasía, verbal o físico- podrá ver cómo se produce sus propias dificultades. Podrá también ver cuáles son sus dificultades del momento y podrá ayudarse a resolverlas en el presente en el aquí y ahora. Cada problema solucionado hace más fácil la resolución del próximo, ya que cada solución aumenta su autoapoyo.

Fritz Perls: <>

Rodrigo Córdoba Sanz, Psicólogo, Psicoterapeuta Integrador.

El Darse Cuenta

 
 
Tal vez lo más importante y revolucionario que ha surgido

en los últimos años en psicoterapia y en desarrollo personal ha sido

el énfasis que se está dando al proceso del darse cuenta, del tomar

conciencia, del estar alerta. Estuve tentado de escribir el "descubrimiento

del proceso del darse cuenta", pero esto no seria verídico.

Desde que surgió la vida en la tierra ésta es una capacidad propia

de todo lo animado, desde la ameba más modesta y humilde hasta

el más evolucionado de los hombres. Es que últimamente, en lugar

de continuar embutiéndonos ideas, interpretaciones y patrones de

conducta, la sicoterapia y en particular la terapia Guestáltica han

comenzado a proclamar la capacidad de darse cuenta o "awareness",

en inglés, como el agente curativo más importante. De hecho es

una propiedad que todos tenemos, y que unes más y unos menos,

hemos ido perdiendo en el transcurso de nuestro crecimiento. El

darse cuenta de un recién nacido se limita a algunas necesidades

de orden fisiológico y de afectos generales, como agrado y desagrado.

A medida que se va creciendo y el mundo va creciendo para

el individuo, también aumenta su capacidad de darse cuenta. Tengo

tal o cual apetito. Siento tal o cual emoción. Hasta aquí el fenómeno

se presenta como algo sencillo. Luego vienen las relaciones

interpersonales, el grupo, la sociedad, los parientes. Ellos me imprimen

sus deseos y expectativas y yo les imprimo las mías. Final

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mente, la vida social


—es decir la vida en una sociedadtermina

por moldearme, por conformarme de acuerdo a su modelo, me compenetro

de sus ideales, de sus reglas, de sus exigencias, y acabo

identificándome enteramente con ella y muy posiblemente divorciado

de mí mismo (excepto tal vez por esos molestos dolores de cabeza,

esos resfríos frecuentes, esas depresiones o esos problemas a la

columna, etc., que me permiten faltar a mis deberes habituales),

además de manejado por las necesidades ficticias que me crea la

publicidad y por lo tanto amargado con mi existencia ya que no

puedo ni tener, ni hacer todo lo que quiero, o no me puedo librar

de las cosas que quiero, o no me puedo relacionar con las demás

personas del modo que quiero, o no puedo sentir las cosas que quiero,

o quisiera, sencillamente, ser otra, persona de la que soy. En

este punto la cosa ya no es tan sencilla. De todo lo mucho que me

doy cuenta, no sé qué es mío ni qué proviene del mundo. No sé qué

es real, ni sé qué es fantasía. No sé si vale o vo la pena, no sé si

voy a poder salir adelante o no.

Este libro es para esto. Para desenredar la madeja. Para

comenzar a colocar las cosas en su sitio dentro de mí y en los

demás. Esto es recuerdo, esto es aquí y ahora. Esto es proyección,

esto es mío. Esto es emoción, esto es intelectualización. Esta es mi

mano, ésta es la tuya.

También sirve para explorar la, infinidad de modos de expresarme

con el cuerpo que tengo. Sirve para explorar la increíble

capacidad creativa, que está en cada uno de nosotros al asumir que

somos un rosal, somos un pez en el agua, y también somos un demonio.

Con esto nos acercamos cada vez más a la sabiduría oriental

donde el Samurai depende enteramente de su alerta, de su darse

cuenta centrado en el presente y en sí mismo, y donde el artista

Zen representa solamente aquello en lo cual se ha transformado

compenetrándose hasta la identificación con el objeto.

A mi modo de entender, el hombre como especie tiene tres

capacidades peculiares que lo distinguen. Su fantasía o imaginación,

su capacidad de moldearse a distintas situaciones o plasticidad,

y su capacidad de comunicarse. Es un hecho que las civilizaciones

se han construido en base a la capacidad inventiva, generalizadora,

proyectista de los hombres


siempre pensando en el mañana—,

empujados tal vez por su angustia ante el hoy. Queriendo

hacer un mundo mejor para sus hijos, como si con esto hicieran a

sus. hijos más felices. ¿De dónde proviene este temor ante el tiempo,

este no poder dejarse estar, este tener que empujarse hasta

límites que hace unas décadas parecían absolutamente inalcanzables?

¿Es que nos proyectamos en nuestros hijos y no podemos dejar

prólogo 11

de vernos a nosotros mismos en ellos? ¿Es que no aceptamos que

ellos sean otras personas que nosotros? ¿Es que renunciamos a ser

nosotros mismos y ya sólo esperamos que ellos sean lo que nosotros

no fuimos? ¿Es que nos angustia el pensar-imaginar-fantasear

que ahora es ahora y que este momento se fue y no volverá jamás?

¿Es que nos angustia la idea de la nada? Pienso que si bien la fantasía

sirve para la vida diaria, también es nuestra trampa, y muchas

veces mortal. Afortunadamente, el hombre se está volviendo

una vez más a sí mismo. Ya no se trata tanto de poseer y manipular

objetos, sino que está empeñado en descubrir dentro de sí posibilidades

nuevas, modos de estar nuevos y que hasta ahora eran

inalcanzables para el común de los mortales de occidente. Mientras

las demás ciencias nos han dado las armas para controlar y aniquilar

el balance de la naturaleza, las ciencias o artes del espíritu

con su renacimiento nos están recordando que el mundo tal cual es,

es hermoso y suficiente, y que tal vez lo más hermoso son los espacios

interiores de cada persona, sus fantasías tomadas por lo que

son, y su capacidad de comunicarse y vibrar juntos.

A diferencia de otras especies, donde la especialización es

siempre la regla: viven un tipo de vida, hacen un tipo de cosa, tienen

un modo determinado de moverse; en nosotros pareciera que

la regla es precisamente que podemos hacer muchísimas cosas diferentes,

vivir de modos diferentes, creer en cosas diferentes, comer

cosas diferentes; ser vegetarianos, macrobióticas, carnívoros, alcohólicos,

etc. Tal vez por esto es que se dice que el hombre moderno

vive actualizando sólo un 15 a 20% de su potencial. Nuestra marca

de fábrica podría ser la variabilidad o plasticidad. Es por esto

tal vez que estas dos últimas décadas van a ser conocidas como las

décadas del potencial humano. Ha habido una explosión de técnicas

e ideas que basadas en su plasticidad (en lugar de su rigidez)

favorecen el desarrollo humano, mejorando el estado físico y síquico

de las personas. El hombre una vez más se vuelve a sí mismo.

Si solamente pudiéramos comunicarnos verdaderamente. Si

solamente yo me detuviera a escuchar las señales que percibo desde

dentro de mí. Si solamente escuchara y atendiera a todo lo que

me está expresando el otro cuando me dirige la palabra. Tal vez si

cada uno se hiciera responsable de lo suyo


de lo verdaderamente

suyo


no estaríamos metidos en esta loca carrera de poderío y

destrucción. ¿Será que amamos más la muerte que la vida y por

esto no podemos centrarnos en el presente? Curiosa paradoja, para

poder vivir tenemos que aprovisionarnos de herramientas para matar.

¿Qué país puede decir que gasta más en salud y beneficencia

que en armas?


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No sé por qué llegué tan lejos al ir escribiendo este prólogo,

será que estoy expresando mi sensación de alarma ante lo

que ocupa mi mente en este instante. Todo el mundo de habla hispana

está convulsionado. Unos porque dicen que la verdad es A,

otros porque dicen que la verdad es B. ¿ Y quién dice qué es la verdad

y cómo se llega a ella? Yo tampoco tengo la respuesta. Tal vez

estoy llegando a mi verdad, al igual que usted. Y, curiosamente,

pareciera que siempre estuvo ahí


dentro de mí—, tapada y enterrada

bajo rumas de ideas, expectativas, necesidades inventadas,

ideologías, temores, etc.

Ayer andaba por la montaña y ensayaba en mi cabeza lo que

escribiría. De algún modo la belleza del paraje y la sencillez de la

naturaleza me hicieron asociar esto a la belleza y la sencillez innata

en el hombre. ¡Si sólo nos diéramos cuenta de ello! Creo honestamente

que este libro puede servir para esto. Cuando mi amigo John

Stevens me encomendó la edición española de los títulos de su Real

People Press, yo no sabía que iba a ser una labor tan gratificante

como lo ha sido hasta ahora. Siendo editor me doy cuenta de mi

enorme y hermosa responsabilidad. Yo he decidido el darle a usted

la posibilidad de leer tal o cual cosa. En cierto sentido me siento

un educador, estoy mostrando qué y cómo hay que mirar para hacer

descubrimientos. Siendo lector usted también comparte esta responsabilidad.

Usted tomó este libro libremente, y podrá hacer de él

lo que le plazca.

En la introducción a "El Secreto de la Flor de Oro" (Paidos,

Buenos Aires, 1972) Jung y Wilhelm escriben:

"Un antiguo adepto dijo: Pero si el hombre erróneo usa el

medio correcto, el medio correcto actúa erróneamente. Ese

proverbio de la sabiduría china, por desgracia tan sólo

demasiado cierto, está en abrupto contraste con nuestra

creencia en el método "correcto", independiente-mente del

hombre que lo emplea. En verdad todo depende, en esas

cosas, del hombre, y poco y nada del método. El método

es ciertamente sólo el camino y la dirección que uno

toma, mediante lo cual el cómo de su obrar es la fiel

expresión de su ser. Si esto no es así, el método no es más

que una afectación, algo artificial aprendido como un

agregado, sin raíces ni savia, sirviendo al objetivo ilegal del

autoencúbrimiento, un medio de ilusionarse sobre sí mismo y

escapar a la ley quizás implacable del propio ser."

Celos y Violencia

 
 
Celos pasionales
ECHEBURUA, de la UPV


Los celos pasionales constituyen asimismo un factor de riesgo para las conductas violentas.

Hay muchos testimonios de ello en la literatura, por ejemplo en la ópera

"Carmen", de
 
Bizet. Don José, abrumado por los celos debido a la atracción de Carmen hacia el torero

Escamillo, implora insistentemente por su amor, sin éxito. Cuando Carmen le rechaza

finalmente, él la apuñala.

Los celos pasionales son responsables de una buena parte de la violencia familiar. En la

mayoría de los casos la víctima es la pareja y no el rival, aunque a veces las víctimas

pueden ser ambos e incluso el propio sujeto (en forma de suicidio) para evitar la separación

en la vida o asegurar la unión en la muerte.

Los celos pasionales -no los celos delirantes del paranoidismo o del alcoholismo- surgen de

la inseguridad de perder a la pareja y de la envidia de que la pareja pueda ser disfrutada

por otro. Los celos pasionales se diferencian de los delirantes en que, en este último caso,

hay una certeza absoluta por la idea delirante de ser engañado, lo que a veces surge de

forma explosiva, inmediata a la percepción delirante (Echeburúa y Corral, 1998).

El nombre de

pasionales no es siempre el más adecuado porque la pasión es otra cosa y

porque estas personas no matan por ella, sino por afán de posesión. Los celos están

relacionados con la depresión (incluso hasta en un 66% de los casos).

El homicidio por celos es el delito más frecuente en la vejez, sobre todo cuando hay

componentes paranoides y alcohol de por medio.

Con frecuencia los crímenes se producen una vez consumada la separación de pareja, que

es el momento de mayor riesgo. El varón suele reaccionar con violencia ante las

infidelidades o crisis de convivencia.

El homicida, frecuentemente en paro o alcohólico y con historias previas de peleas y

maltrato, suele acabar por entregarse a la policía o por suicidarse, lo que le diferencia de

otros criminales que tratan de ocultar su implicación en el delito.

En estos homicidios el delincuente suele carecer de antecedentes penales, el delito está

relacionado con una vivencia anómala y el delincuente suele ser reinsertable.

Gracias a RB

martes, 21 de mayo de 2013

Retroflexión

RETROFLEXIÓN

El cuarto mecanismo neurótico puede llamarse retroflexión, que literalmente significa "volverse atrás intensamente en contra". El retroflector sabe cómo trazar una línea demarcatoria entre él y el ambiente y dibuja una línea clara y nítida por la mitad, pero la traza por el medio de sí mismo. El introyector hace lo que los demás quieren que haga, el proyector le hace a los demás lo que él acusa a los demás de hacerle a él, el hombre en confluencia patológica no sabe quién le está haciendo qué cosa a quién, y el retroflector se hace a sí mismo lo que le gustaría hacer a otros. Cuando alguien retroflecta una conducta, se trata a sí mismo como originalmente quería tratar a otras personas u objetos. Deja de dirigir sus energías hacia afuera en un intento de manipular y llevar a cabo cambios en el ambiente que le satisfarán sus necesidades; más bien, reorienta su actividad hacia adentro y se sustituye a sí mismo por el ambiente como objetivo del comportamiento. En la medida que hace esto, divide su personalidad en "hacedor" y en "hecho a". Literalmente llega a constituirse en el peor enemigo de sí mismo.

La terapia consiste en rectificar las falsas identificaciones. Si la neurosis es el resultado de identificaciones "malas", la salud es el resultado de "buenas" identificaciones. Desde luego que esto deja abierta la cuestión de cuáles son buenas y cuáles son malas identificaciones. Creo que la respuesta más simple y satisfactoria -y que a la vez se basa en la realidad observable- es que las "buenas" identificaciones son aquellas que promueven las satisfacciones y las realizaciones de objetivos del individuo y su ambiente. Y "malas" identificaciones son aquellas que resultan en un aplastamiento y frustración del individuo, o en una conducta destructiva hacia su ambiente. Porque el neurótico no solo se hace miserable a sí mismo, sino que también castiga a todos aquellos que se interesan por él con su comportamiento audestructivo.

Fritz Perls: <>

Confluencia


CONFLUENCIA
HA PERDIDO COMPLETAMENTE EL SENTIDO DEL LÍMITE
 
 
Cuando el individuo no siente ningún límite entre él mismo y el ambiente que lo rodea, cuando siente que es uno con él, se dice que está en confluencia con el ambiente. Las partes y el todo se hacen indistinguibles entre sí. Los niños recién nacidos viven en confluencia; no tienen ningún sentido de distinción entre dentro y fuera, entre ellos mismos y el otro. En momentos de éxtasis o concentración y vivencia enriquecida es que normalmente sentimos en forma bastante aguda el límite entre el yo-mismo y el otro, y su disolución temporal es experimentada como algo muy importante. Pero cuando este sentido de identificación total es crónico y el individuo es incapaz de ver la diferencia entre él mismo y el resto del mundo, está psicológicamente enfermo. No puede vivenciarse a sí mismo pues ha perdido todo sentido de sí mismo.
La persona en la cual la confluencia es un estado patológico no nos puede decir qué es ella ni puede decirnos lo que son los demás. No se da cuenta del límite entre sí mismo y los demás, no nos puede decir qué es ella ni puede decirnos lo que son los demás. No se da cuenta del límite entre sí mismo y los demás, no puede hacer un buen contacto con ellos. Tampoco puede retirarse de ellos. De verdad, ni siquiera puede contactarse consigo mismo.
La confluencia patológica tiene también serias consecuencias sociales. En la confluencia, se exige similitud y se niega la tolerancia de las diferencias. A menudo encontramos esto en padres que consideran a sus hijos como meras extensiones de ellos mismos. Tales padres carecen de la noción de que sus hijos están destinados a ser destinados a ser distintos a ser distintos a ellos mismos en al menos algunos aspectos. Y si los hijos no son confluyentes y no se identifican con las exigencias de sus padres, se encontrarán con rechazo y alienación. "Tú no eres hijo mío", "Yo no quiero a un niño tan travieso".

Fritz Perls: <>


Proyección



El reverso de la introyección es la proyección. Tal como la introyección es la tendencia a hacer de sí mismo (self) responsable de lo que de hecho es parte del ambiente, así también la proyección es la tendencia de hacer responsable al ambiente de lo que se origina en el sí mismo (self). Clínicamente reconocemos que la paranoia, caracterizada por el desarrollo de un sistema altamente organizado de ilusiones, es el caso extremo de la proyección. Se ha visto en caso tras caso, que el paranoico es una personalidad altamente agresiva, que siendo incapaz de soportar la responsabilidad de sus propios deseos y sentimientosz se los adjudica a objetos o personas en el ambiente. Su convicción de que está siendo perseguido es de hecho la afirmación misma de que quisiera perseguir a otros.
Pero la proyección existe también en formas menos extremas que esta, y tenemos que tener cuidado en distinguir entre proyección, que es un proceso patológico y las suposiciones basadas en la observación, lo cual es normal y sano.
Ejemplos de esto son el novelista que se proyecta en sus personajes, la creación también exige un tipo de comportamiento imaginativo proyectivo... Pero, a diferencia del neurótico proyectivo, no padece de la confusión de identidad. Él sabe hasta dónde llega él y dónde comienzan sus personajes, aunque al calor de la actividad creativa puede perder, temporalmente, su sentido de límite y convertirse en otra persona.
El neurótico no usa el mecanismo de la proyección únicamente en relación a sus quehaceres con el mundo que está afuera de él mismo. También lo usa en sí mismo. No solo tiene la tendencia de desposeer sus propios impulsos, sino que también tiende a desposeer sus propios impulsos, sino que también tiende a desposeer sus propios impulsos, sino que también tiende a desposeer aquellas partes de él mismo de donde se originan aquellos impulsos. Les confiere, por así decir, una existencia objetiva fuera de él, de modo que puede culparlos de sus problemas sin encarar el hecho de que son parte de él mismo. En lugar de ser un participante activo de su propia vida, el proyector se convierte en un objeto pasivo, víctima de las circunstancias.

Basado en el texto de Fritz Perls: <>