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domingo, 4 de noviembre de 2007

Ascetismo Deslustrado (Sobre la ciencia deshumanizada)

Empezaremos con un recorrido lingüístico por esta combinación disparatada de términos. El propósito de este texto es 1. Compartir con el lector el malestar generado por algunas obras científicas, por su casposidad, su frialdad y su omnisciente aura. 2. En su segunda acepción vendría a describir la actitud de profesionales con fuertes e inamovibles convicciones deliroides o en el mejor de los casos de tipo dogmático y lejano del contacto humano. 3. En su tercera acepción, más laxa, describe la forma de organización mecanizada, jerarquizada y estandarizada.

Recorramos el legado de la DRAE:

- Asceta: (del latín y griego: profesional, atleta). Persona que hace vida ascética.
- Ascética: Dicho de una persona que se dedica particularmente a la práctica y ejercicio de la perfección espiritual.
- Ascetismo: Doctrina de la vida ascética.
- Ilustrado: Dicho de una persona culta e instruida. Perteneciente o relativo a la - Ilustración (movimiento filosófico y cultural del siglo XVIII que acentúa el predominio de la razón humana y la creencia en el progreso humano).
- Lustrar: Dar lustre y brillantez a algo como metales y piedras. Dicho de los gentiles: Purificar, purgar con sacrificios, ritos y ceremonias las cosas que creían impuras. Adular (o decir lo que se cree que puede agradar). Andar, peregrinar por un país o comarca.

Todos los sufrientes de estas manos tediosas henchidas de pomposidad y magnanimidad sienten un escozor por sus entrañas al leer, oír, oler, registrar de alguna manera, una manera de enseñar, de hablar, de intervenir, de educar, de hacer colmada de impostura. Por poner un ejemplo, leyendo un libro de Psiquiatría sobre Trastornos Afectivos: Ansiedad y Depresión, compilado por algún representante del ascetismo deslustrado de cuyo nombre no quiero acordarme (Psicopatología de la lectura cotidiana). Nuestro querido Vieta (el chamán de todo buen bipolar, distímico y ciclotímico) cerraba así su exposición sobre la terapia electroconvulsiva: “no existen criterios científicos para haber abandonado esta línea de tratamiento”. Dicho así suena contundente, nostálgico y reivindicativo. Debo decir que no conozco a esta persona a pesar de haber leído varios trabajos suyos entre los que destaco un manual ilustrado de los sinsabores del bipolar y sus dislates oscilatorios. También recuerdo otro querido texto sobre Psicología Clínica en el que dibuja una imaginativa “artista” a un esquizofrénico en una cuerda floja, el texto al final tiene unas preguntas de evaluación, mis colegas psicólogos saben a qué editorial me refiero, el texto se titula “Esquizofrenia” y el libro es amarillo y de tipo bolsillo. El DSM sería un objeto de burla poco sofisticado al vernos, por el imperio gonadal, impelidos inexorablemente al uso de este manual diagnóstico pero podemos disfrutar del ascetismo deslustrado en el capítulo de trastornos somatomorfos/formes. Los manuales de preparación PIR han sido cuidadosamente investigados por el aquí sufriente viéndome a veces a recordar la profética lectura de Meltzer sobre el pecho-inodoro, esto fue cortesía de una supervisora. En la preparación PIR, no apta para humanistas, podemos hacer un repaso sobre el conductismo prestando menos atención a las primeras psicoterapias que el propio B. Skinner, gentil caballero, hijo de su patria y de su tiempo, un genio de la investigación y de la preparación de perros para su uso en guerra.
Otro ejemplo serían las librerías comerciales, poco a poco llevadas por nosequé mandato divino dejan de traer libros de psicoterapia, acumulando unos pocos de terapia sistémica y alguno de psicoanalistas enfadados con Freud. Cuando se le quiere pedir un libro fundamental como el de Etchegoyen, socio fundador del ascetismo deslustrado, se tiene que decir (ese fue mi caso) que el tipo es de la universidad del País Vasco.
Pero también hay argentinos con esta enfermedad cognitiva, aquellos que se reúnen para la lucha de egos, para ver quién ha fumado más en pipa o quién es capaz de citar más veces a Lacan y además entender lo que están diciendo. Como nos contaba un conocido, hay alguno capaz de olvidar una supervisión por ver al Boca Juniors. Otros pretenden hacer terapeutas con su molde de acero forjado en La Argentina.

Pero esto no es todo, la enfermedad puede ser benigna pero la clínica, el establishment y las agrupaciones pueden hacer proliferar un retrovirus latente que se difunde por la pluma y el verbo como vectores principales. El psicoanálisis es clásicamente un trabajo de judíos, de personas con un elevado status y con una excelente formación médica y cultural. Con el tiempo se fue empapando de otras perspectivas que luchan como el P.O.U.M. con el P.C.E. por la supremacía de su doctrina. Muchas veces contemplamos la convergencia de conceptos con nominativos diferentes. Luchando los autores por la autoría de la genial idea. En la mayor parte de los casos me atrevería a decir que el que crea y construye la ciencia es el paciente, quien transmite sus experiencias, sus percepciones, su realidad, su manera de relacionarse, de soñar, de pensar y sentir a un confundido terapeuta que lucha por no encasquetar sus propios fantasmas, prejuicios y teorías. Al menos esta es mi experiencia como psicoterapeuta.

En mi interés está una concepción de nuestro trabajo como científica y artística, científica por aquello del consenso y artística por describir y reparar mediante símbolos, comunicar también sin palabras. El ascetismo sin lustre, busca la esquematización, los cuadros patológicos y la intervención menos costosa económicamente. Al no ser un tapón en el oído los resultados son devastadores. El ascetismo deslustrado esquiva la creatividad por pensarla una majadería patrimonio de “místicos” o alienados y eleva la palabra de su admirado sobre la de su paciente.

Así pues, alzo el puño de cuero negro como un litigante y exaltado asceta para compartir el disgusto generado por algunas lecturas, seminarios y actitudes que no sólo no invitan a pensar, sino que desean por su propia supervivencia adherencias inoperables. Mi énfasis está en seguir contándonos las lecturas y aventuras donde hayamos podido identificar el virus del “ascetismo deslustrado” para identificar la cepa, el funcionamiento y no caer nosotros también en imponer al paciente. Cuentan que la vacuna se consigue con humildad, sufrimiento, empatía, introspección y capacidad para tolerar lo absurdo, lo paradójico, el lenguaje del inconsciente. Quizás los más jóvenes tengan un psiquesoma más propicio para que las células proliferen con rapidez. Para terminar este borbotón-borrón la ingeniosa y manida frase de Groucho Marx: Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.