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lunes, 30 de junio de 2008

Winnicott y Kohut. Carlos Nemirovsky. Nuevas perspectivas en psicoanálisis, psicoterapia y psiquiatría.

Winnicott y Kohut. Carlos Nemirovsky. Nuevas perspectivas en psicoanálisis, psicoterapia y psiquiatría. La intersubjetividad y los trastornos complejos. Grama Ediciones, 2007.

Mi relación será fiel a la realidad

o en todo caso

a mi recuerdo personal de la realidad,

lo cual es lo mismo.

Borges (1975)


* Capítulo 1- El desarrollo psíquico temprano después de Freud

Acerca del concepto de self

Stern, D. (1985) escribe: “El sí mismo y sus límites están en el corazón de la especulación filosófica sobre la naturaleza humana, y el sentido del sí mismo y su contraparte, el sentido del otro, son fenómenos universales que influyen profundamente en todas nuestras experiencias sociales. Si bien no hay dos personas que se pongan de acuerdo sobre lo que es, como adultos tenemos un sentido muy real de sí mismo que impregna cotidianamente la experiencia social. Es un fenómeno que aparece en formas múltiples. Está el sentido de un sí mismo que es un cuerpo único distinto, integrado; está el agente de acciones, el experimentador de los sentimientos, el que se propone intenciones, el arquitecto de planes, el que traspone la experiencia del lenguaje, el que comunica y participa el conocimiento personal. Por lo general estos sentidos del sí mismo están fuera de nuestra percatación conciente (como la respiración), pero pueden ser llevados a la conciencia y mantenidos en ella. Instintivamente procesamos nuestras experiencias de un modo tal que parecen pertenecer a algún tipo de organización subjetiva única que comúnmente denominamos sentido del sí mismo.

Incluso, aunque la naturaleza del sí mismo eluda por siempre a las ciencias de la conducta, el sentido del sí mismo subsiste como una importante realidad subjetiva, un fenómeno fiable y evidente que las ciencias no pueden dejar de lado. El modo en que nos experimentamos en relación con los otros proporciona una perspectiva organizadora básica para todos los acontecimientos interpersonales.

Freud (1930) ha escrito poco al respecto: “Normalmente no tenemos más certeza que el sentimiento de nuestro sí-mismo, de nuestro yo propio”. Lo que refleja que si bien es difícil conceptualizar la idea, conocemos acerca de nuestro sí mismo como aquello que constantemente somos, podríamos decir, lo que reconocemos de nosotros mismos, nuestra identidad.

Winnicott (1970) confiesa que es un término difícil de definir para él: “Me pregunté si podría escribir algo acerca de este término pero desde luego tan pronto me puse a hacerlo descubrí que hay mucha incertidumbre, incluso en mí propiamente, sobre su significado. Comprobé que había escrito lo siguiente: Para mí, el self, que no es el yo, es la persona que soy yo y solamente yo, que tiene una totalidad basada en el funcionamiento del proceso madurativo” […]”el self se encuentra naturalmente situado en el cuerpo, pero en ciertas circunstancias puede disociarse del cuerpo, en los ojos y la expresión de la madre, así como en el espejo que ‘puede llegar a representar el rostro de la madre.”

Kohut (1977) señala que el self es incognoscible en su esencia: “No podemos, mediante la instrospección y la empatía penetrar en el sí mismo per se; sólo son accesibles sus manifestaciones psicológicas introspectiva o empáticamente percibidas […] el sí mismo no es un concepto de una ciencia abstracta, sino una generalización derivada de datos empíricos […] Podemos reunir datos sobre la forma en la que se establece gradualmente una serie de experiencias internas introspectiva o empáticamente percibidas a las que más tarde llamamos “yo” y podemos observar ciertas vicisitudes características de esa experiencia.

Schafer, R. (1989) entiende que nuestra identidad está formada por varios selfs narrativos, coincidiendo con Mitchell, S (1991) respecto a que la salud mental también depende de la tolerancia a las múltiples facetas con las que estamos constituidos.

Capítulo 3- Semejanzas y diferencias entre los enfoques de Winnicott y Kohut

Adriana Anfusso (2001) desde Uruguay, en nota al pie (pág. 75) comenta: “Winnicott no escribe explícitamente acerca de metapsicología, pero se infieren de su lectura abundantes conceptos metapsicológicos: el pensamiento paradojal, la agresión no intencional, la regresión a la dependencia, las fallas del analista como oportunidad, la actitud profesional vs. la neutralidad, lo informe, el concpeto de uso y el uso de la interpretación, la necesidad, el self, las potencialidades innatas, los tres tipos de objeto (subjetivo, transicional, objetivo), la función materna (holding, handling ,presentación de objetos), la preocupación maternal primaria, la bisexualidad primaria, la continuidad existencial, self verdadero/falso, los tres espacios (interno, transicional, externo), la preocupación por el otro, la clasificación psicopatológica, la transicionalidad en el tratamiento, el concepto de salud, la analizabilidad, el tratamiento como posibilitador de ediciones.”

Cierto es el metamensaje de la nota, Winnicott en 1954 escribe a Anna Freud diciendo: “Tengo una manera irritante de decir las cosas en mi propio lenguaje en lugar de aprender a utilizar los términos de la metapsicología psicoanalítica”.

  • Capítulo 4- La salud en el pensamiento de D. Winnicott y de H. Kohut. El déficit y el conflicto.

La madurez a la que se refiere Winnicott es la que corresponde a la evolución del individuo, más que a su edad cronológica, así lo señala: “un desarrollo del yo o una conciencia de sí, no son más sanos cuando sobrevienen prematuramente, que cuando sufren atraso”.

“La tendencia a la maduración forma parte de lo heredado. El desarrollo depende, en particular al principio, de una aportación del medio circundante suficientemente bueno…es decir, que facilita las tendencias heredadas del individuo.”

Luis Rosales lo sintetiza así: “…crear es ir a buscar lo necesario inexistente

(Vía del creare como indica más adelante Nemirovsky, refiriéndose a la edición de lo no creado a través del vínculo, lo intersubjetivo, el marco: Nota de R. Córdoba Sanz).

…Fairbairn (1941) propone a la líbido como buscadora de objetos y no de placer; a las zonas erógenas como canales mediadores, y a las fases libidinales como “técnicas del yo” para regular las relaciones con los objetos, fundando las bases para una concepción que podemos denominar del “impulso primario” (búsqueda de objetos, como motor central del psiquismo), divergente de aquella de “impulsos secundarios” sostenida por Freud, la sexualidad cabalgando sobre los instintos (anaclisis).

(Acerca de las estructuras deficitarias el autor propone un encuadre específico para cada caso, considerando también que los recursos y la clínica cambia por el contexto histórico-social, de esta manera podemos atender con todo lujo a un analizando cada quince días, hacer intervenciones telefónicas o no usar diván, por citar unos ejemplos, por trabajar así no dejamos de ser analistas, y puede que más conectados con la realidad del presente; Nota de R. Córdoba Sanz).

Para aquellos pacientes deficitarios que necesitan del encuadre como una “acción específica”, éste resultará la forma por la cual el analista ejerce profesionalmente la provisión ambiental especializada, permitiéndole al paciente, que usufructe de ella, desarrollar en la transferencia aspectos del self que habían sido congelados en el trayecto de su evolución…

Nuestra tarea con los aspectos conflictivos del paciente nos dispone a ayudarlo a enfrentarse a sus impulsos develando los significados ocultos (vía del levare), mientras que en la patología asentada en el déficit intentaremos facilitar que el paciente experimente el sentido de sí mismo: “ no se trata de encontrar algo sino de sentir que algo existe”, señala Killigmo (1989).

Este autor denomina “intervenciones afirmativas” (oponiéndolas a las “intervenciones interpretativas” adecuadas para los aspectos conflictivos) a las que intentan discernir las representaciones de sí mismo y del objeto, llevar claridad a las difusas o distorsionadas percepciones de si mismo y “permitir la internalización de las relaciones objetales que todavía no se ha alcanzado en la evolución previa”…Este tipo de intervención afirmativa de complejidad diversa, incluye habitualmente el contener y el sostener…Previamente a Killigmo, Meltzer (1975) contempla un abordaje similar cuando plantea en su trabajo referente a la identificación adhesiva la inexistencia de un objeto interno en las áreas deficitarias de estos pacientes y por ende, la necesidad de crearlo. “No podemos cavar para rellenar un agujero”, dice refiriéndose a la ineficacia en estos casos de la interpretación por vía del levare. (Interpretaciones inteligentes diría D.W.W.; (Nota de R.C.S.).

Posibilitaremos así una tercera vía que podremos denominar del creare para lograr eficacia conservando la actitud ética de evitar la intrusión en el mundo afectivo del paciente de atributos del analista, en el contexto de un espacio transicional.

En la formulación de esta modalidad de intervención es necesario aguzar al máximo nuestra empatía hacia los afectos del paciente, trabajando siempre con un campo abierto de significaciones, de manera que no seremos taxativos…sino que le propondremos una variedad de opciones semánticas para que sea la resonancia afectiva que en él resulte más sintónica y que sea él ruin eelija aquellas palabras que más se acercan a la nominación de su estado afectivo (con tono y timbre de voz adecuado a la situación…-Nota de RCS; esto suscita controversias por restar autenticidad al terapeuta, por otro lado elimina componentes contratransferenciales no controlables y modula la forma de la intervención-…Winnicott señala reiteradamente el derecho del bebé de ser adivinado por su madre –en estado de preocupación primaria- quien procede nominando sus estados afectivos.

  • Capítulo 5- Lo traumático después de Freud

Kohut sostiene que las frutraciones de la niñez pueden ser útilmente manejadas en la situación terapéutica cuando se movilizan dentro de magnitudes aceptables. La elaboración gradual de esas frustraciones posibilita la construcción de estructura psicológica. (Nota de RCS; guarda cierta relación con la “sensibilidad” que Bowlby proponía).

Para Bowlby, este vínculo tan especial incluye la disponibilidad física de la figura de apego y la calidad de la respuesta empática de la misma. Cualquier perturbación empática de estos dos factores predispone una situación traumática en la concepción teórica del paradigma de la teoría que fundamenta. Éste es el vértice de la relación interpersonal del niño con la persona de la madre. Ahora debemos ocuparnos del otro vértice del vínculo de apego: la internalización que el niño hace de las características del vínculo con su figura de apego, a la que Bowlby llama el “modelo operativo del vínculo de apego”. La diferencia con la teoría de las relaciones objetales consiste en que los modelos operativos del vínculo de apego son una representación fidedigna de las cualidades reales del vínculo de la madre y su niño.

Por tanto, el concepto de trauma para Bowlby consiste en una interacción dinámica interdependiente entre el trauma externo, la calidad del apego en los modelos del mundo, interno y de la disponibilidad de figuras de apego que puedan ayudar en la elaboración del trauma, en el momento en que se produce.

(El concepto de trauma para Winnicott, Kohut y los autores afines, Escuela Húngara, Bowlby, Middle Group y nuevas perspectivas vinculares e intersubjetivas consideran al trauma como un ambiente sórdido, de negligencias, ausencias, dureza, frialdad, trastorno de la comunicación y otras variables que cristalizan en el niño un proceso deficitario de maduración emocional, razón por la que Winnicott considera que se produce precisamente el enfermar psíquico, por no haber madurado emocionalmente lo suficiente, más allá de fijaciones, tal y como explica en sus artículos y libros de difusión; Nota de RCS).

Nemirovsky recoge estas ideas en un aforismo que dice así: “Estos niños se sienten profundamente culpables de desear lo que sus cuidadores no les pueden dar”.

Ferenczi, S. (1929) sobre las situaciones traumáticas dijo: “Es importante darse cuenta hasta qué punto son sensibles los niños pero los padres no lo creen […] y se conducen en su presencia como si los niños no sintieran nada ante las escenas a las que asisten.”

Respecto al aspecto transferencial, Winnicott (1965) expresa que: “El paciente tiene necesidad de recordar su locura original, pero ocurre que ésta corresponde a una etapa muy temprana (anterior a la organización del yo) previa a los procesos intelectuales capaces de abstraer las experiencias catalogadas y presentarlas a la memoria conciente para su uso. La locura sólo puede ser recordada reviviéndola […] la finalidad del paciente es enloquecer dentro del encuadre analítico, que es lo más próximo al recordar”…”el derrumbe temido ya se produjo. Lo que se conoce como la enfermedad (actual) del paciente es un sistema de defensas organizado en relación con ese derrumbe pasado”.

Y también: “La locura es la incapacidad de encontrar a alguien que nos aguante […] para lo cual, entran en juego dos factores: el grado de enfermedad del paciente y la capacidad de tolerancia de los síntomas que manifieste el ambiente (Winnicott, 1961)

Rousillon, R. (1991) llama prepsíquicos a los traumas aún no editados ya que no hay aún una representación psíquica de aquello traumático. (Nota; pensemos en Harry Guntrip y su amnesia con respecto a su difunto hermano muerto en los brazos de su madre, analizado por DWW). EL sujeto no estaba allí para representar, ya que el trauma es previo a su constitución. Quedará la ausencia, la falta, lo negativo. “Lo traumático, al no ser propiamente una experiencia, no se constituye como memoria por lo tanto, no puede ser recordado, ni olvidado.” (Jordan, J.F., 2001).

Khan, M (1963) discípulo de Winnicott –así le llama Nemirovsky- propone el concepto de trauma acumulativo a partir de las fisuras en el rol de la madre como protección contra las excitaciones, a lo largo del curso total del desarrollo del niño. Fisuras, dice, “…que se acumulan silenciosa e inevitablemente”.

  • Capítulo 6- Trastornos Narcisistas. Pacientes graves: psicóticos y borderlines

Cita del escritor Gudbergur Bergsson en La Magia de la Niñez, Ed. Tusquets:

Los poetas lo construyen todo sobre sus propias opiniones y sus propias experiencias, no conocen nada fuera de ellos mismo. Para ellos, las demás personas no son más que una conjetura.

Las patologías narcisistas descriptas por Kohut son los trastornos primarios del self (psicosis, borderlines, adicciones) y las secundarias (Los trastornos narcisistas de la personalidad) y las neurosis.

Kohut, Kernberg y Gabbard han descrito diferentes personalidades narcisistas, las de Kohut se caracterizan por ser Vulnerables/Sensibles, los de Kernberg son Grandiosos/Exhibicionistas, el modelo de TNP de Kernberg es el que se refleja en el DSM IV.

Winnicott siempre fue reacio a emplear el concepto de narcisismo. Dice en 1966 que “nunca me satisfizo el uso de la palabra ´narcisista´ […] pues el concepto íntegro de narcisismo excluye las enormes diferencias resultantes de la actitud general y la conducta de la madre”. Concibe al narcisismo primario como el estado en que el individuo considera al ambiente como parte de su self, correspondiendo al momento del vínculo subjetivo con el objeto.

Masud Khan (1973) considera parte del trauma los “sucesos psicofísicos de la etapa preverbal de la relación madre/hijo, cuando la madre falla como protectora de excitaciones, especialmente de su odio a la criatura”.

¿Cuándo es un paciente grave en psicoanálisis según diversos esquemas referenciales?

Quienes no distinguen recuerdo y transferencia (Freud).

Aquellos severamente traumatizados de lo que comenta Masud Khan, Herbert Rosenfeld y Joyce McDougall.

Quienes no han podido desarrollar un espacio transicional (Winnicott, 1971).

Quienes viven sólo en la transferencia objeto-del-self (Kohut, 1977)

Aquellos que no han logrado una representabilidad que los proteja del terror los describen los Botella (1997).

Grave es quien no posee como herramienta psíquica un yo observador que posibilita la distancia del “como si”.

O el que necesita que el terapeuta se preocupe por él.

O el que requiere de los otros como objetos para satisfacer las necesidades y no los deseos.

También quien necesita una red sostenedora, demandando a los demás esta función.

O el que necesita algo más que las palabras del terapeuta.

O el que no maduró en el momento oportuno, y que por ende se aleja de la salud, resultando “seudo” o “sobre” adaptado.

Esquemas psicoanalíticos sobre la patología borderline:

Kernberg (1975) destaca en el borderline la “forma estable y crónica de la estructura yoica (organización patológica específica) que implica una detención del desarrollo. Son sus características:

Ansiedad difusa, constante.

Neurosis polisintomática.

Inestabilidad objetal y gran dependencia con labilidad vincular e inconstancia.

Afectos específicos: rabia, pánico y defensas yoicas primitivas frente a los mismos.

Intolerancia a la frustración y otras expresiones de debilidad yoica.

Adaptación superficial a la realidad.

Sexualidad polimorfa, a veces perversa.

Personalidad múltiple en base a identificaciones superficiales.

Grinker, R. y otros (1968) mencionara cuatro características básicas:

Afecto de rabia o cólera.

Dependencia y rigidez en las relaciones afectivas.

Falta de identidad consistente (se perciben jugando un rol).

Depresión vacía.

Pac, C. (1969): Algunas características señaladas por este autor son:

Los borderlines no diferencian los impulsos de los afectos y de las sensaciones corporales.

Confunden pasado y presente.

No pueden posponer la descarga (tendencia a la impulsividad).

No alucinan ni deliran pero tienen una perturbación del juicio.

A. Green (1975) plantea con acierto, que el boderline es un “estado límite…de analizabilidad”, y señala que “…el modelo implícito de los estados fronterizos nos remite a la contradicción formada por el par angustia de separación-angustia de intrusión”. Describe en los pacientes fronterizos cuatro defensas extremas: la exclusión somática, la expulsión por el acto, la escisión y la desinvestidura.

Kohut, H. (1981) no los considera analizables, agregando que un paciente para un analista puede ser borderline y para otro no, dependiendo de la posibilidad de que se establezca o no un vínculo empático.

Otro aporte es el que habíamos mencionado de Winnicott en el sentido que para él un borderline es centralmente un psicótico que ha logrado defensas neuróticas.

Podemos entender a los casos borderline como deficitarios a partir del desamparo, provocado por fallas del desarrollo temprano, que han logrado establecer defensas neuróticas “protectoras”.

La idea del borderline fue evolucionando con el tiempo y hoy en día lo encontramos conceptualizado –y tratado- como una patología más cercana a los trastornos afectivos que a la esquizofrenia.

Las frecuentes depresiones del borderline no son culposas sino vacías, llenas de aburrimiento y hastío y sólo matizadas por la rabia como sentimiento principal. Este sentimiento de rabia, que eclosiona como un ex abrupto, permite la salida de esa angustia tan particular de desintegración que expresan como la vivencia tan insoportable de vacío.

Respecto de las psicosis Winnicott (1967) comenta que “La locura no es en general una regresión, pues la regresión implica un elemento de confianza; es más bien un muy bien elaborado acondicionamiento de defensas cuyo objeto consiste en prevenir al repetición de la desintegración.

Es así que para Winnicott, la enfermedad psicótica está relacionada con el fracaso ambiental en una frase precoz del desarrollo emocional del individio. Los sentimientos de futilidad y de irrealidad son propios del desarrollo del un self falso que se desarrolla como protección del self verdadero.

  • Capítulo 7- Edición-reedición: reflexiones a partir de los aportes de D. W. Winnicott a la comprensión y tratamiento de las psicosis y otras patologías graves

“Edición” (Lerner y Nemirovsky, 1989, 1990, 1992) –que difiere de la clásica reedición transferencial- que se posibilita el registro de lo aún no vivenciado para su posterior integración en el self.

Algunos comentarios acerca del diagnóstico de psicosis

Podremos encontrar en las descripciones términos como desorganización severa de la personalidad, marcada regresión libidinal y yoica, o descripciones fenomenológicas como las de conductas bizarras, ideas delirantes, reacciones afectivas lábiles e intensas y, sin duda, una significativa perturbación en el contacto con la realidad. Alucinaciones, dificultades en el curso del pensamiento e hipocondría, serían, también, rasgos prominentes. Kaplan, Sadock y Grebb (1994) seleccionan tres parámetros que resultan, a juicio de los autores, importantes para delimitar las psicosis: “Incapacidad para distinguir la realidad de la fantasía, evaluación de la realidad deteriorada y creación de una nueva realidad”.

Recordemos –dice Nemirovsky- a Freud (1917-1919) cuando se quejaba del hombre de los lobos, diciendo: “Ciertas peculiaridades personales, un carácter nacional ajeno al nuestro, volvieron trabajosa la empatía.” Y sigue: “La divergencia entre la amable y solícita personalidad del paciente, su aguda inteligencia, sus nobles ideas, por un lado, y su vida pulsional enteramente indomeñada, por el otro, hizo necesario un prolongadísimo trabajo de preparación y educación que dificultó la visión panorámica”.

Winnicott diría: “En el estudio del infante real ya no es posible no tomar en cuanta e4l ambiente. Por lo tanto, el término regresión tiene ahora una aplicación clínica en la regresión a la dependencia. Se trata de la tendencia al restablecimiento de la dependencia y en consecuencia el comportamiento del ambiente pasa a ser algo que no puede ignorarse cuando se usa la palabra regresión. Esta palabra sigue conteniendo la idea de regresión al proceso primario. Ahora la tendencia a la regresión es vista como parte de la capacidad del individuo para producir su autocuración. Representa una indicación del paciente al analista acerca de cómo debe comportarse este último, más bien que acerca de cómo una reacción a la angustia asociada al complejo de Edipo, ni a una regresión a un punto de fijación, ni se la vincula específicamente con una posición del proceso del desarrollo instintivo individual. En lugar de ello puede postularse que la tendencia regresiva de un caso psicótico es parte de la comunicación del individuo enfermo, comunicación que el analista puede comprender del mismo modo que entiende como comunicación el síntoma histérico. La regresión representa la esperanza del individuo psicótico de que puedan revivirse ciertos aspectos del ambiente que originalmente fallaron, pero revivirlos de un modo tal que en lugar de fallar en su función de desarrollar y madurar la tendencia heredada, esa vez tenga éxito.” (Winnicott, 1959).

Sobre la “Confianza Básica” habló Erikson, E. H., trazamos el paralelismo con Winnicott:

Erikson: “…una sensación de comodidad física y una experiencia mínima del temor o incertidumbre. Si se aseguran estos elementos, [el bebé] extenderá su confianza a nuevas experiencias –y más adelante- el mantenimiento de las funciones corporales representadas por la respiración, la ingestión, la digestión y los movimientos motores son las únicas preocupaciones del organismo joven y estas últimas incluyen su finalidad inmediata de interacción con el medio. El resultado de un buen pasaje por esta primera estaba dejará como remanente el sentimiento de esperanza.”

Winnicott: “…el analista está preparado para aguardar hasta que el paciente sea capaz de presentar los factores ambientales en términos que permitan su interpretación como proyecciones. En un caso bien escogido, este resultado surge de la capacidad del paciente para confiar, que es redescubierta en la confiabilidad del analista y en el encuadre profesional. A veces el analista tiene que esperar mucho y en el caso mal elegido para el psicoanálisis clásico es probable que la confiabilidad del analista sea el factor más importante (o más importante que las interpretaciones) porque el paciente no la experimentó en el cuidado materno de la infancia y para poder hacer uso de ella necesitará encontrarla por primera vez en la conducta del analista”. (Winnicott, 1960).

  • Capítulo 8- Encuadre e interpretación. Reflexiones alrededor de conceptos de D.W.Winnicott

(Nota de RCS; en esta pieza de la reseña pondré varias citas de DWW y finalizaré con el propio Nemirovsky en un soneto de cuerda).

“En la labor que estoy describiendo [con pacientes en cuya “historia personal precoz no hubo un cuidado infantil suficiente”…de sus necesidades] el marco cobra mayor importancia que la interpretación.” D.W. Winnicott (1955-56).

Zukerfeld, R. (1999) propone, en diversos trabajos, la inclusión de lo que llama “Procesos Terciarios”, de gran utilidad en la clínica actual. Él dice: “no es posible pensar al funcionamiento psíquico sólo en términos de procesos primarios y secundarios. Conviene precisar que el proceso primario saturado correspondería a la clínica del impulso y del desorden del pensamiento y el proceso secundario a la clínica de la intelectualización y la palabra vacía […] reformulamos la noción de proceso terciario como la puesta en relación con lo escindido o inenarrable constituyendo una verdadera creación”.

“El comportamiento del analista, representado por lo que he llamado `el marco`, por ser suficiente en lo que hace a la adaptación a la necesidad, es percibido gradualmente por el paciente como algo que da pie a una esperanza de que el verdadero self pueda, por fin, correr los riesgos propios de empezar a experimentar la vida.” D.W. Winnicott (1955-1956)

En 1954, Winnicott señala que “…todo el marco en el que se desarrolla el psicoanálisis constituye una enorme tranquilización, especialmente en lo respecta a la objetividad y comportamiento del analista”. En esta oportunidad menciona a Bettelheim (1960): “La terapia psicoanalítica es, en esencia, un medio ambiente muy especial que tienen consecuencias singulares. Estar en situación psicoanalítica equivale a haber cambiado el medio natural de la persona por otro muy especial. Además, estudiar las reacciones del hombre en este ambiente particular sólo puede conducir a actitudes y descubrimientos afines a la situación.”

Bleichmar, N. y otros (2001) cuando plantean que los tratamientos psicoanalíticos no se ocupan de la curación de enfermedades, sino de favorecer el crecimiento mental del individuo, crecimiento que lleva implícito el cambio en la estructura de su personalidad.

Nemirovsky: La interpretación, podría decir Winnicott, no deja de ser un squiggle (garabato) que requiere que sea construida con la participación de ambos protagonistas.

  • Capítulo 9- Psicoanálisis Relacional e Intersubjetivo

Stolorow, R y Atwood (1992) son los exponentes más conspicuos de la corriente intersubjetiva, ellos plantean: “Los contextos intersubjetivos específicos en los cuales el conflicto toma forma son aquellos en los que el estado afectivo central del niño no puede ser integrado porque falla el requisisto de una responsividad empática por parte del entorno cuidador. Estos estados afectivos no integrados se vuelven fuente de conflicto interno durante toda la vida, porque son experimentados como amenazas para la organización psicológica preestablecida de la persona y para el mantenimiento de los vínculos que son imprescindibles para la supervivencia. Estas operaciones defensivas de disociación de ciertos afectos vuelven a entrar en juego cuando reaparecen en la situación analítica en forma de resistencia […] El origen de lo que tradicionalmente se ha denominado “inconsciente dinámico” puede encontrarse en el secuestro defensivo de los estados afectivos centrales, que se remonta a tempranos fracasos en la integración de los afectos […] desde esta perspectiva, el inconsciente dinámico no se considera constituido por derivados pulsionales reprimidos, sino por estados afectivos que fueron tapiados defensivamente porque no habían conseguido evocar responsividad empática por parte del entorno de la infancia”.

  • Capítulo 10- La Psiquiatría después de Winnicott

Hoy es excepcional que encontremos al profesional médico o psicólogo que reconozca al psicoanálisis como su única formación. Seguramente ha aprendido, ya en sus primeros años de ejercicio, que como bien dice Maslow “para el hombre que sólo tiene un martillo como herramienta, cada problema luce como un clavo”.

En nuestras discusiones, no concebíamos la idea de una ciencia fundada en la evidencia. Lo “evidente” suele imponerse como un prejuicio, que obtura el pensar intersubjetivo que se (nos) irá construyendo en el curso del tratamiento.

Ya señalamos que Winnicott propone jerarquizar la interpretación en las patologías “profundas” o en los aspectos profundos de pacientes predominantemente tempranos. Aquello que resulta más profundo irá apareciendo si (y solo si) posibilitamos la resolución a través del desarrollo de lo tempranamente fallido. Es necesario en este tema remitirse al clásico artículo “El temor al derrumbe” (Winnicott, 1974).

Nemirovsky nos incita a participar de la paradoja winnicottiana: “no se puede andar con el corazón en la mano”, a la vez que “es una tragedia no ser encontrado, pero es una desgracia ser hallado”. (Nota de RCS; lo terrible es no ser comprendido y ser invalidado, vía interpretación, diagnosis u otras intervenciones intrusivas, hablamos, claro está, de las patologías objeto de estudio en el texto).

3 comentarios:

simalme dijo...

Soy psicóloga y estudiante del PIR, por lo que te encontré buscando resolver una duda. No sólo se resolvió, sino que me encantó tu blog. Yo hice un trabajo sobre psicología y literatura pero no se lo tomaron muy en serio, la verdad. Así que una alegría encontrar alguien que comparte gustos. Te agregué a mi blog, si no te importa.

Rodrigo Córdoba Sanz dijo...

Bienvenida!! Cuál es la dirección de tu blog??
Quien no se tomó en serio tu trabajo da buena cuenta de su posicionamiento ideológico. Suerte con el PIR!!
Una vez que estés dentro /que ya lo estás) podrás emplear a Unamuno en sesión, un tipo que hablaba de las entrañas del ser. Que para eso piden ayuda carajo!

espiritrompa dijo...

interesante encontrar este tipo de sitio. Soy psicóloga y trabajo con niños, me ha sido muy agradable leerte.

saludos