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martes, 3 de febrero de 2009

Aporte de Bion al concepto de Identificación proyectiva

[…] Aplicando el modelo de la relación “continente-contenido” al vínculo existente entre el niño y su madre, Bion plantea tres ejemplos siguientes de relaciones que pueden establecerse entre ambos: 1) Un lactante que llora de ansiedad por temor a morir encuentra una madre afectuosa y comprensiva que levanta al niño, le sonríe y le dice “bueno, bueno, no te asustes que estoy aquí”. El niño se calma porque ha logrado –a través de la identificación proyectiva- colocar en la madre su temor a la muerte, y ese temor queda desintoxicado, metabolizado por la capacidad de rêverie de la madre y es devuelto al niño como un temor leve y soportable. 2) Un segundo caso es aquel en que la madre reacciona con ansiedad e incomprensión y dice “no sé qué le pasa a este niño”, poniendo distancia afectiva entre ella y el bebé que llora. La madre ha rechazado la proyección del niño y le devuelve su temor a morir sin modificarlo. 3) En un tercer ejemplo, puede ocurrir que se trate de un bebé perturbado o de una madre trastornada. En este caso, la fantasía subyacente a la identificación proyectiva es que la madre, en lugar de desintoxicar el temor a morir, proyetado por el niño, actúa como un objeto malo que despoja a la proyección del bebé de un significado específico y le devuelve un “terror sin nombre”.
Bion destacó el papel de la identificación proyectiva en la comunicación preverbal primitiva. Además señaló que ese mecanismo sería el precursor de la actividad del pensar cuando aún no está formado el “aparato para pensar los pensamientos”. Esa actividad consistía, en su origen, en un procedimiento destinado a liberar al psiquismo del exceso de estímulos que lo abruman; dicho procedimiento tenía lugar a través de la identificación proyectiva. En las etapas más tempranas del desarrollo los pensamientos no son más que impresiones sensoriales y experiencias emocionales muy primitivas (“protopensamientos”) relacionadas con la experiencia concreta de “una-cosa-en-sí-misma” (tal como Kant define lo incognoscible del objeto) concebida por Bion como elementos beta.
Bion describió una teoría de la función alfa que postula la existencia de una función en la personalidad, denominándola función-alfa, que opera sobre las impresiones sensoriales y las experiencias emocionales primitivas, transformándolas en elementos-alfa. Estos, a diferencia de las impresiones percibidas pueden ser utilizados en nuevos procesos de transformación, almacenados, reprimidos, etc. Los elementos-alfa son, pues, aquellas impresiones sensoriales y experiencias emocionales transformadas en imágenes visuales o imágenes que responden a modelos auditivos, olfativos, etc., en el dominio de lo mental; son utilizados para la formación de pensamientos oníricos, el pensar consciente de la vigilia, sueños y recuerdos. Las impresiones sensoriales y las experiencias emocionales no transformadas son denominadas “elementos-beta. Estos elementos no resultan apropiados para pensar, soñar, recordar o ejercer funciones intelectuales, generalmente adscritas al aparato psíquico. Estos elementos son vividos como “cosas-en-sí-mismas”, y generalmente son evacuados a través de la identificación proyectiva.
León Grinberg, 1985: Teoría de la Identificación Proyectiva

3 comentarios:

Anónimo dijo...

hola soy una estudiante de psicologia, estoy haciendo una investigación acera de religión, y psicoanálisis, me gustaría saber si puedo utilizar el término de identificación proyectiva, a la hora de hablar, de que las personas se iedntifican con un otro generando una empatía, formando su ideal , en lo que tiene que ver con la religion, es medio entreberado lo que pienso, pro me gustaría sabe si puedo agarrar por es linea

Rodrigo Córdoba Sanz dijo...

agárrate, hay estudios que hacen converger a Zubiri y Winnicott. Todo aquello que trata de la mismidad y de la existencia puede ser asimilado por la religión. Más de un sacerdote cita a Jung. Saludos.

Anónimo dijo...

buen articulo, saludos desde Paraná