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sábado, 21 de enero de 2012

Fairbairn

Fairbairn, Ronald Médico y psicoanalista escocés, destacado precursor y artífice de la teoría de las relaciones de objeto. En Estudios psicoanalíticos de la personalidad (1952) compila buena parte de su pensamiento, donde destaca su estudio de los fenómenos esquizoides. Fairbairn se desvincula de la teoría estructural de Freud, la segunda tópica, a favor de una estructura endopsíquica donde lo primordial es la relación de objeto. Su aportación principal es que la libido busca el objeto, y no el placer o la descarga como plantea Freud. Aunque las teorizaciones de Fairbairn y Winnicott presentan ciertos puntos de contacto, su relación es escasa y ninguno de los dos aborda la comunicación directa o el intercambio teórico de sus ideas; Winnicott comparte los conceptos de búsqueda del objeto y de sentirse real de Fairbairn.
Apunte biográfico
Fairbairn nace el 11 de agosto de 1889 en Edimburgo, donde estudia Teología y Filosofía, antes de orientarse hacia la medicina y el psicoanálisis. Una vez licenciado, trabaja en la clínica hospitalaria y como docente universitario en la Facultad de Medicina de Edimburgo. En 1952 publica Psycoanalytic Studies of the Personality (Estudios psicoanalíticos de la personalidad), donde expone su pensamiento. A partir de 1954 se dedica exclusivamente al psicoanálisis, siendo el único miembro de la Sociedad Británica de Psicoanálisis que ejerce en la capital escocesa. Al permanecer parcialmente aislado, sus novedosas ideas no cristalizan en una escuela de pensamiento. Tras una primera aproximación a Melanie Klein, desarrolla su propio ideario, lo que genera la reticencia del grupo kleiniano. Cuando el 18 de junio de 1958 Fairbairn expone su trabajo On the Nature and Aims of Psycho-Analytical Treatment, donde cuestiona la validez universal del uso de diván y el tiempo fijo de la sesión analítica, Klein abandona la sala junto a sus partidarios y gruñendo: "Psicoanálisis... ¡ja!". Más tarde se incorpora como independiente al middle-group o grupo intermedio, hasta su fallecimiento el 31 de diciembre de 1964.
La aportación decisiva de Fairbairn es su teoría de las relaciones objetales, en la que modifica la metapsicología freudiana al desplazar la sexualidad por las relaciones de objeto. Con este nuevo marco teórico lo central del desarrollo emocional del bebé es la construcción del self. Para Freud, la libido busca el placer o la descarga; para Fairbairn, el yo libidinal busca el objeto, el contacto con otro ser humano. Fairbairn destaca la importancia de que el bebé sea aceptado por los padres –y, por extensión, el paciente por el terapeuta–, para el desarrollo de su autoestima. En cambio, para Winnicott, lo determinante es el factor ambiental: el mundo interno se estructura a partir de la relación primaria de objeto, de la relación del bebé con su madre. El Yo soy (como persona total) es el que busca el objeto. Un concepto esencial de Fairbairn es el de estructura endopsíquica (frente al aparato psíquico de Freud: yo, ello y superyó), en tanto que admite un yo rudimentario en el bebé; y también el de posición esquizoide, cuyo mecanismo predominante es la escisión (del yo y del objeto), que inspira la posición esquizo-paranoide de Melanie Klein. Asimismo, rechaza el término fantasía y propone reemplazarlo por el de realidad psíquica u objeto interno:
En mi opinión, ha llegado para nosotros el momento de remplazar el concepto de fantasía por el concepto de realidad interior poblada por el yo y sus objetos internos. Debiera considerarse tales objetos internos como provistos de una estructura organizada, una identidad propia, una entidad endopsíquica y una actividad tan real dentro del mundo interior como la de cualquier objeto del mundo exterior. A algunos puede parecerles alarmante que se atribuyan tales rasgos a los objetos internos pero, después de todo, no son sino rasgos que Freud ya había atribuido al superyó. La evidencia actual es simplemente que el superyó no es el único objeto interno… [Phyllis Grosskurh, Melanie Klein, Paidós, Barcelona, 1990, p. 259]. En 1941 Fairbairn establece tres tipos de yoes: un yo central y dos periféricos: el yo libidinal y el yo antilibidinal o "saboteador interno", que se unen a los tres tipos de objeto que surgen en relación a la experiencia con la madre (gratificante, seductora o deprivativa): el objeto ideal, el objeto excitante y el objeto rechazante. Reseña de Estudios psicoanalíticos de la personalidad En 1952 Fairbairn publica Psycoanalytic Studies of the Personality (Estudios psicoanalíticos de la personalidad), un libro que compila en orden cronológico diversos trabajos escritos a partir de su experiencia clínica y en el que expone su teoría personal sobre el psiquismo humano. Al año siguiente, Winnicott escribe en colaboración con Masud R. Khan una reseña en el International Journal of Psycho-Analysis sobre el libro de Fairbairn, en la que vierten una crítica acerba por su osadía de considerar su obra más importante que la de Freud y Klein.
Al reseñar esta obra, uno se encuentra en una posición menos afortunada que el lector corriente, ya que Fairbairn formula una afirmación muy definida –que su teoría puede suplantar a la de Freud–, y lo que debe evaluarse y criticarse es esta afirmación. Si Fairbairn está en lo cierto, lo que debemos enseñar a nuestros alumnos no es Freud sino Fairbairn. Si fuera posible dejar de lado esta pretensión, se disfrutaría de los escritos de un analista que cuestiona todo, da prioridad a las pruebas clínicas y no a la teoría aceptada, y no se presenta como un devoto ante el altar. Pero la pretensión existe. Dicho sea de paso, Fairbairn escribe como si aparte de Freud, Abraham y Klein no existiera prácticamente ningún otro teórico del psicoanálisis; para ser completa, la reseña debería incluir, pues, citas de otros autores de los que él parece haber prescindido. No obstante, no será ése nuestro modo de proceder [EP II, 149-150]. Para la dupla crítica, el primer texto, titulado "Factores esquizoides en la personalidad" (1940), es tal vez el más estimulante y gratificante del libro. En su teoría, Fairbairn otorga un lugar central a lo esquizoide ya que en su criterio abarca casi todas las facetas del ser humano: "El fenómeno esquizoide fundamental es la presencia de escisiones en el yo" dice, lo que acredita por el estudio de la estructura formal de los sueños. En su opinión, "el sueño representa, por lo tanto, un fenómeno esquizoide universal". En su nosología establece la siguiente clasificación: Esquizofrenia; personalidad psicopática de tipo esquizoide; carácter esquizoide; y estado esquizoide o episodio esquizoide transitorio.
En otro de los artículos del libro, "El análisis de un paciente con una anormalidad genital" (1931), Fairbairn estudia el fenómeno de la personificación en los sueños del paciente. El camino metodológico que emprende va de las personificaciones a los objetos internos, y de estos a las estructuras endopsíquicas. Apoyándose en Freud, Bleuler y Abraham, considera que si la clínica esquizoide tiene un punto de fijación en la etapa oral, debe haber una íntima conexión entre la escisión del yo y una actitud libidinal de incorporación oral. En la citada recensión, Winnicott y Khan escriben: "Como en muchos otros casos, aquí nos queda la impresión de que el sentido clínico e intuitivo de Fairbairn lo hace avanzar, en tanto que su teoría queda empantanada varios kilómetros atrás" [EP II, 157]. La crítica de Winnicott y Khan a la obra de Fairbairn se resume en los siguientes puntos: uno, la ausencia de una teoría sobre la creatividad primaria y su consideración de que esta no es una propiedad humana sino el resultado del interjuego de introyecciones y proyecciones según el modelo de Melanie Klein; dos, su falta de contacto clínico con bebés y parejas de crianza; y tres, su natural inclinación a permanecer aislado de los grupos psicoanalíticos, lo que debilita su obra al no integrarse con el cuerpo general de la teoría psicoanalítica. Suplantar a Freud y a Klein En el verano de 1954, un año después de la reseña del libro de Fairbairn, Donald Winnicott y Harry Guntrip intercambian misivas a tenor de su interés por relacionar la obra de Fairbairn con otras ideas. En ambas cartas Winnicott le insta a seguir su propio ideario y, aunque reconoce la aportación teórica de su analista, incide en su crítica sobre la inclinación de este a suplantar a Freud y a Klein. En la segunda carta que Winnicott envía a Harry Guntrip, fechada el 13 de agosto de 1954, comenta:
Es verdaderamente notable que Fairbairn se las haya ingeniado para efectuar su positiva contribución manteniéndose desconectado del cuerpo principal de analistas, a raíz de vivir en Edimburgo. Por mi parte, pienso que la desventaja de que se haya mantenido desconectado es que no pudo ver hasta qué punto él desempeña un papel en el desarrollo de la teoría, un proceso que está en curso permanentemente en la Sociedad, pero que se incorpora a la bibliografía diez años después [GE, 145-146]. En la citada reseña, Winnicott y Khan también se muestran muy críticos con su forma de conducirse con la obra de Klein. (Dicho sea de paso, parece vano tratar de correlacionar estas enunciaciones con la obra de Melanie Klein, ya que esta fue expuesta con gran claridad, en tanto que los descubrimientos de Fairbairn parecen entrecruzarse con los de Klein. Sería fácil pedirle a Fairbairn que estudie más detenidamente la obra de Klein antes de citarla, pero por otro lado debemos conceder a cualquier colega el derecho de expresar sus opiniones a su manera, aun cuando su obra corra paralela a la que se lleva a cabo en otras partes. Es una lástima, sin embargo, que se utilicen aquí términos que sugieren la familiaridad con una obra como la de Klein, con respecto a lo que ella denominó las posiciones del desarrollo emocional: la depresiva, la paranoide y la esquizoide, respectivamente) [EP II, 155]. Reconocimiento de Fairbairn Años después, Winnicott modifica su opinión sobre el trabajo de Fairbairn. Harry Guntrip, discípulo de Ronald Fairbairn y analizado por él –y después por Donald Winnicott–, en "Mi experiencia analítica con Fairbairn y Winnicott>" (1975), evoca que Winnicott le facilita una copia de su artículo "La ubicación de la experiencia cultural" (1967) tras escribirlo. Y comenta: "Dijo: “Me doy cuenta de que me encuentro en el territorio del concepto de Fairbairn [1941] sobre la búsqueda del objeto (en oposición a la búsqueda de satisfacción)”. Sentí, entonces, que Winnicott y Fairbairn habían unido sus fuerzas para neutralizar los traumas de mis primeros años". En la conferencia "Posfacio: D.W.W. sobre D.W.W." (1967), reconoce su importante aportación teórica al Psicoanálisis y la deuda de su influencia: Esto me llevaba a la dependencia y a las teorías sobre la adaptación. Me parece interesante que encontrase cada vez más difícil las excavaciones retrospectivas de M. Klein, quien se remontaba más y más hasta los conflictos y procesos del bebé individual. Fue entonces cuando Fairbairn vino una noche a darnos una charla, y fue una clase de velada que trasciende mi comprensión pero que sin duda tuvo tremenda importancia. La cuestión era si la primera introyección es de un objeto bueno o de un objeto malo –la clase de cuestiones para las que yo no sirvo–. Por entonces no entendía qué nos estaba diciendo Fairbairn; más tarde vi que era algo muy importante, relacionado con trascender las satisfacciones y las gratificaciones instintivas para llegar a la idea de búsqueda del objeto. Él y M. Klein tenían mucho en común. Durante años y años yo no me di cuenta [EP II, 341-342]. Al final de su charla, dice: "Ahora sé que Fairbairn ha hecho un aporte tremendo, aunque solo tomemos de él dos cosas. Una es la búsqueda del objeto, que corresponde al ámbito de los fenómenos transicionales, etc., y la otra es eso de sentirse real, en lugar de sentirse irreal" [EP II, 344-345]. Vid. creatividad primaria, Guntrip (Harry), objeto, sentirse real.
Escrito realizado por el colega Javier Lacruz Navas; autor de Winnicott: Vocabulario Esencial. Editor de la Revista Digital El Gesto Espontáneo.