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Paz y Ciencia

sábado, 21 de abril de 2012

Estrés y gestión del tiempo

"La calidad de la vida está en la actitud, no en los resultados". Andrés Martín Asuero, "Con Rumbo Propio".
Los problemas del tiempo son un asunto del reloj, vivimos en una sociedad donde impera la productividad, la urgencia, la velocidad, la presión y la ambición por lograr metas que a veces pueden resultar un obstáculo para nuestro bienestar. Escribió Mark Twain una frase que se puede traducir como: "A medida que perdemos de vista los objetivos, redoblamos nuestros esfuerzos". Si no tengo claro adónde quiero llegar, avanzar siempre me costará más trabajo. Hay tantas cosas que uno quiere tener, en esta sociedad de la abundancia, que nunca habrá tiempo suficiente para conseguirlas todas. Por eso, en vez de intentar abarcar más de lo que podemos obtener y estresarnos en el intento, podemos revisar las estrategias personales y enfocarlo desde otro punto de vista: ¿qué es lo que de verdad importa? La gestión del tiempo por objetivos obedece a la siguiente regla: primero se den acometer las tareas cruciales, y después lo menos importante. Una vez definido el grado de importancia de cada tarea, veamos cómo les afecta el factor tiempo, que es la segunda dimensión del problema. De forma sencilla, si aplico dos niveles, tanto en importancia como en urgencia, puedo clasificar mis tareas del siguiente modo: 1. importante y urgente; 2. importante sin urgencia; 3. urgente sin importancia; 4. ni urgente ni importante. La prisa nos suele llevar a dar prioridad a aquello que es urgente. Esta actitud supone dejar para más tarde los asuntos importantes que aún no son urgentes. El problema de este planteamiento es que entonces uno resuelve siempre los asuntos según el grado de urgencia, es decir, con prisa, lo que resulta muy estresante. Desgraciadamente el estrés no es una buena ayuda para encontrar soluciones innovadoras, ya que facilita los ciclos reactivos y las soluciones habituales, que muchas veces reproducen los problemas. Para enfrentarnos a un asunto importante, necesitamos tiempo, no prisa; necesitamos poder darle varias vueltas y descubrir las distintas perspectivas y enfoques. Esto es muy difícil si se vuelve urgente. Desde un punto de vista de reducción de estrés, lo que nos agobia no es el trabajo qu estamos haciendo, sino el que queda por hacer, y cuánto más importante sea este, mayor será el estrés. Por ello la gestión del tiempo es más efectiva y menos estresante cuando se consigue tratar los asuntos importantes antes de que se vuelvan urgentes. Aprender a decir que no, sin sentirse mal, delegar o renunciar, son algunas formas de deshacerse de la tensión emocional de tener que afrontar un asunto no importante. Sin embargo, hay tres obstáculos habituales en este proceso de establecer prioridades que conviene superar: las inteferencias emocionales, las interrupciones y los imprevistos. a) Las interferencias emocionales hacen que la atención se destine a lo que nos gusta y evite lo que no nos gusta o es aburrido, dejándolo para más tarde; lo que suele dificultarlo. Una gestión del tiempo por gustos puede ser divertida, y una gestión por miedo puede parecer tranquilizante, pero quizá no sea muy eficaz. b) Las interrupciones se dan cuando otras personas intentan orientar nuestra atención hacia sus tareas o problemas. No me refiero aquí a urgencias o requerimientos de un superior, que son de obligado cumplimiento, sino a interrupciones sencillas de colegas o subordinados. c) Los imprevistos son asuntos que se cuelan en la lista de prioridades y aparecen de improviso. A diferencia de las interrupciones, forman parte de la tarea y no se pueden posponer fácilmente. Aunque puedan suscitar cierto rechazo, esconden una oportunidad para el cambio, para mejorar algo o demostrar la competencia. La mejor fórmula para tratar esas incidencias es disponer de algún tiempo extra para afrontarlas; así evitamos que un imprevisto nos amargue el día. Otra fuente de estrés en relación con la gestión del tiempo es la dificultad de delegar. Vigile esa tendencia que muchos tenemos a pensar que la forma de trabajar propia es la más adecuada. Es una buena sugerencia el hecho de trabajar la "apertura mental", esto es, abrirse a nuevas formas de trabajo, de entender la vida y esto ampliará los recursos, no solo para gestionar el tiempo sino también para crecer como persona, la conciencia plena invita a ser conscientes de lo que hacemos, de lo que vivimos. Les dejo con una buena música para relajarse y gozar mientras leen; "Las Cuatro Estaciones de Vivaldi": http://www.youtube.com/watch?v=vI1-MrAR9WU&feature=colike

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